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sábado, 8 de agosto de 2009

Los Hijos son como Navíos...

Al mirar un navío en el puerto, imaginamos que está en su lugar más seguro, protegido por una fuerte ancla. Sin embargo, sabemos que está allí preparándose, abasteciéndose y alistándose para ser lanzado al mar, cumpliendo con el destino para el cual fué creado, yendo al encuentro de sus propias aventuras y riesgos.

Dependiendo de lo que la fuerza de la naturaleza le reserve, tendrá que desviar la ruta, trazar otros caminos y buscar otros puertos. Pero retornará fortalecido por el conocimiento adquirido, enriquecido por las diferentes culturas recorridas. Y habrá mucha gente esperando feliz en el puerto.

Así son los HIJOS. Tienen a sus PADRES, o sea el puerto seguro, hasta que se tornan independientes.

Por más seguridad, protección y manutención que puedan sentir junto sus padres, los hijos nacieron para surcar los mares de la vida, correr sus propios riesgos y vivir sus propias aventuras.

Cierto es que llevarán consigo los ejemplos adquiridos, los conocimientos obtenidos en el colegio, pero lo más importante estará en el interior de cada uno: LA CAPACIDAD DE SABER SER FELIZ

Sabemos que no existe felicidad inmediata, que no es algo que se guarda en un escondite para ser dada o transmitida a alguien. El lugar más seguro para el navío es el puerto. Pero no fué construído para permanecer allí.

Los padres piensan que serán el puerto seguro de los hijos, pero no pueden olvidarse que deben de prepararlos para navegar mar adentro y encontrar su propio lugar, donde se sientan seguros, con la certeza que deberá ser, en otro tiempo, un puerto para otros seres (los nietos).

Nadie puede trazar el destino de los hijos, lo que sí podemos hacer es tomar conciencia y procurar que lleven en su equipaje VALORES como: HUMILDAD, SOLIDARIDAD, HONESTIDAD, DISCIPLINA, GRATITUD Y GENEROSIDAD.

Los hijos nacen de los padres, pero deben convertirse en CIUDADANOS DEL MUNDO. Los padres pueden querer que haya siempre una sonrisa en los hijos, pero no pueden sonreír por ellos.

Pueden desear su felicidad, pero no pueden ser felices por ellos.

LA FELICIDAD CONSISTE EN TENER UN IDEAL PARA BUSCAR Y LA CERTEZA DE ESTAR DANDO PASOS FIRMES EN EL CAMINO DE ESE LOGRO.
Los padres no deben seguir los pasos de los hijos y los hijos nunca deben descansar en los pasos que los padres alcanzaron.

Los hijos deben seguir desde el puerto a donde sus padres llegaron y como los navíos, partir en busca de sus propias conquistas y aventuras. Para ello, requieren ser preparados y amados, con la certeza de que: 'QUIEN AMA EDUCA'.

¡Cuán difícil es soltar las amarras y dejar partir al navío!.... Sin embargo, el regalo de amor más grande que puede dar un padre es la autonomía.


Autor: Marian Benedit

miércoles, 5 de agosto de 2009

TÚ ESCOGES A TUS PADRES

Cuando somos muy pequeños, aprendemos cómo debemos sentir en relación a nosotros mismos y sobre la vida, de acuerdo al aprendizaje que recibimos de los adultos que nos rodean. Si viviste con personas muy desdichadas o asustadas, llenas de culpabilidad o ira, entonces aprendiste muchas cosas negativas acerca de ti y de tu mundo. Y las convicciones de éste tipo, generan una vida frustrante.

Cuando crecemos, tenemos la tendencia de volver a crear el ambiente emocional de nuestra primera vida en el hogar. Al convertirnos en adultos, tendemos a volver a crear en nuestras relaciones personales, las mismas relaciones que tuvimos con nuestro padre o con nuestra madre, o lo que existía entre ellos. Nos tratamos de la misma forma en que nos trataron nuestros padres.

viernes, 31 de julio de 2009

C U A N D O...

Cuando te encuentres sereno y feliz, en cualquier parte;
cuando todo el mundo sea tu país...
cuando no teniendo nada, sientas que lo tienes todo;
cuando en la opulencia luzcas humildad;
cuando devuelvas bien por mal, sin importar a quien y veas a tu hermano en cada ser;
cuando apliques que amar es sólo dar y dar sin importar, más que tan sólo dar;
cuando indiferente avances, entre aquellos que te insulten y en silencio les envíes tu perdón...
cuando nadie pueda herirte, ni por nada has de afligirte,
cuando a quien te odie tu le des amor...

Cuando ejerzas la inocencia con conciencia;
cuando busques el saber así como hoy buscas el pan...

Cuando ames todo sin pasión, ni posesión...
cuando la realidad se imponga al fin a la ilusión;
cuando sepas aliviar las penas, de aquellos que sufren y tus labios digan sólo la verdad...
cuando hagas del deber un placer y el placer, no sea más para ti un deber...
cuando vivas el presente como lo único urgente...
cuando la bondad sea tu voluntad...
cuando el egoísmo ceda al altruismo...
cuando la impureza ceda a la pureza y la virtud...

ENTONCES,
SERÁS UN HOMBRE, SERÁS UNA MUJER.
SERÁS UN SER QUE ALCANZÓ LA HUMANIDAD...
SERÁS UN HIJO DEL PLANETA QUE ALCANZÓ LA META...
SERÁS UN EGRESADO DE LA TIERRA...
SERÁS AL FIN UN HOMBRE, SERÁS UNA MUJER.
SERÁS UN SER QUE ALCANZÓ Y REALIZÓ LA HUMANIDAD...


Madre Teresa de Calcuta

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sábado, 25 de julio de 2009

HIJO......

No prometo, hijo, impedir que tropieces ni estar pegado a ti para asirte en la caída te estorbaría mi excesiva protección y te haría extremadamente dependiente, pero prometo estar ahí, para cuidar tus raspones.

No prometo, hijo, heredarte mi experiencia. No podría ser tuya. Tendrás que adquirirla en carne propia, pero prometo estar disponible cuando solicites mi consejo.

No prometo, hijo, solucionar tus problemas, aunque lo haría todo por ti.
La solución suele estar un tus manos y no en las mías, Pero prometo ayudarte en lo posible y escucharte cuando quieras desahogarte.

No prometo, hijo, evitarte sufrimientos. No puedo cegarte a la realidad, Porque a veces sufrir es necesario para aprender a ser fuerte, Pero prometo ofrecerte mi hombro, cuando necesites consuelo.

No prometo, hijo, darte todo lo que quieras. En todo caso es mejor que aprendas a dar. Los caprichos y las modas no son importantes, pues se olvidan en cuanto se consiguen, pero prometo hacer el mayor esfuerzo para darte lo necesario.

No prometo, hijo, que serás tú el centro de mi atención, Necesito también atender otros asuntos, Por tu bienestar y el de toda la familia, Pero prometo no descuidarte y dedicar un tiempo especial, solo para ti.

No prometo, hijo, caerte bien en todo momento, A veces no te gustará lo yo diga o haga, Porque tengo la obligación de guiarte por el camino correcto, Pero prometo no maltratarte y humillarte cuando te corrija.

No prometo, hijo, que serás un niño mimado, a la larga te haría mucho daño, pero prometo que serás mi niño querido.

No prometo, hijo, estar a tu lado siempre, soy mortal como cualquier humano, pero prometo enseñarte que existe un Padre que sí es eterno, a quien podrás acudir siempre que quieras.

No prometo, hijo, ser un padre perfecto, solo existe uno, y no puedo ni siquiera compararme con Él, pero prometo poner todo mi amor en el intento.


Desconozco el autor.


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UNA CARICIA AL ALMA....

Cuando tengas que arrancarte alguna espina que el contacto con la tierra te haya impuesto en la piel del alma, refléjate en los colores incesantes de las flores de alegría que mi amistad te ha ofrecido...

Cuando tengas que arrastrar alguna piedra del camino a recorrer, detente a contar los kilómetros seguros en que hemos transitado juntos.

Cuando tengas que sanar algún momento de tristeza, medita en las horas de deleite y esperanza que te alimentan todos los días.

Cuando tengas que preguntar por qué Dios ha creado las sombras de la noche, piensa en los millones de estrellas que las sombras te descubren y que son sólo para tí.

Cuando tengas que atravesar alguna dificultad del mundo, suma las bendiciones que ya posees y sentirás el corazón bautizado en el océano de la bondad de Dios.

No pierdas tu fe entre las sombras del mundo.
Aunque tus pies estén sangrando, ¡Camina siempre para el frente!.
Cree y trabaja, porque a tu lado siempre va un Ángel.

Todo pasa y todo se renueva en la tierra, Eleva hoy entonces, tu mirada y camina!!!.

¡Lucha y sigue adelante!!!.

Aprende a adelantarte!!!.


Algunos días, es posible que la tempestad te amargue, o el corazón te atormente, o un ideal te aguijonee con la aflicción, pero no te olvides que:
¡Dios se disfraza muchas veces de problema, para probarte, para enseñarte y para cuidarte!

Ten fe, y avanza siempre, sigue adelante y ten siempre tu Alma de pié!

Vive plenamente el presente y disfruta de todo el camino, pues la meta no está al final del mismo, sino en cada paso que des.

¡Tu felicidad depende de ti mismo; fluye desde adentro y puedes ser feliz en cualquier parte y a toda edad!

Absorbe cada momenTO de tu vida, con la pasión con que se vive algo que se tiene sólo por una vez.

Envejecer es natural, la vida es maravillosa en todas sus etapas y nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo.

Rompe con lo convencional y toma las riendas de tu vida.
Habrá quienes no te entiendan, no necesitas que todo el mundo te apoye.
Es más, precisas gente que te critique y te dé la espalda; de esa manera podrás moldear tu flexibilidad, tu humor y tu fortaleza.

¡Recuerda que... ¡Tú eres Fuerte!!

Recuerda que tu felicidad nace de adentro, que no puedes, no debes depender de las circunstancias, porque éstas son cambiantes.
Comprende tu naturaleza, acéptala y...

¡Pon de Pie a tu Alma!!

Acepta el desafío de vivir plenamente en tiempos turbulentos.
Y si no hay una puerta de salida en la situación en que te encuentres, entonces...

¡Rompe la pared y sigue adelante!
Tú eres la persona que más amas, y en ese contexto de amor y respeto toma la firme decisión de:

¡¡¡JAMÁS DARTE POR VENCIDO!!!!
SONRÍE... LA VIDA ES BELLA!!!

CON AMOR...

Autora: Graciela de Alegrett




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Frases de LOUISE HAY

Creamos situaciones y después renunciamos a nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. No hay persona, lugar ni cosa que tenga ningún poder sobre nosotros. En nuestra mente, sólo pensamos nosotros. (PODER)


Adondequiera que vayas y con quienquiera que te encuentres, allí hallarás a tu propio amor esperándote. (AMOR)

Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo. Empieza a ser amable contigo ahora mismo. (AMAR)


Si esperamos a ser perfectos para amarnos a nosotros mismos, perderemos la vida entera. Ya somos perfectos, aquí y ahora. (AMAR)

Una tragedia puede llegar a ser el mayor de nuestros bienes si nos la tomamos de una manera que nos permita crecer. (TRAGEDIA)


No puedes aprender las lecciones de los demás en su nombre. Todos deben hacer por sí mismos el trabajo, y así lo harán cuando estén preparados. (APRENDER)


Indaga en tu corazón en busca de las injusticias que aun recordando, perdónalas y deja que se vayan. (PERDÓN)


Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas. (UNIVERSO)


Cada vez que emites un juicio o una crítica, estás enviando algo que terminará por volver a ti. (JUICIO)


Decídete a creer que es fácil cambiar un pensamiento o una pauta. (CREER)


El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva es porque tienes miedo. (DEFENSA)



Si quieres que tu familia te ame y te acepte, entonces debes amarlos y aceptarlos tú a ellos. (FAMILIA)




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CARTA DE UN PADRE

Para los que tenemos la suerte de ser padres ¡y para los que lo serán algún día...!

Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor. Te regañé porque estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.
Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te levanté por el cabello y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.
Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida. Te despediste de mi tímidamente y yo solo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado. Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte.
Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mí te indiqué que caminaras erguido. Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa.

A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.
Al poco rato mi ira comenzó a apagarse. Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude.
¿Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido? Luego escuché unos golpecitos en la puerta.
"Adelante" dije adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación. Te miré con seriedad y pregunte: ¿Te vas a dormir?, ¿vienes a despedirte?
No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abracé y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla.
Sentí que mi alma se quebrantaba. "Hasta mañana papito" me dijiste.
¿Qué es lo que estaba haciendo? ¿Por qué me desesperaba tan fácilmente?
Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mi y ciertamente no eras igual. Tu tenías unas cualidades de las que yo carecía, eras legítimo, puro, bueno y sobre todo, sabías demostrar amor. ¿Por qué me costaba tanto trabajo?, ¿por qué tenía el hábito de estar siempre enojado? ¿Qué es lo que me estaba aburriendo?. Yo también fui niño? ¿Cuando fue que comencé a contaminarme?.

Después de un rato entré a tu habitación y encendí una lámpara con cuidado.
Dormías profundamente. Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé.
Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce. No pude contener el sollozo y cerré los ojos. Una de mis lagrimas cayó en tu piel. No te inmutaste. Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio. Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación.

Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida.
© Autor: Un padre.






GRACIAS A MIS HIJOS POR ESTAR, POR SER PARTE DE MI VIDA Y DE MI DIARIO VIVIR, LOS AMO.
GRACIAS POR SUS ABRAZOS Y BESOS EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES, EN LAS PENAS, EN LAS ALEGRÍAS.
POR USTEDES HAY UN PROPÓSITO EN LA VIDA PARA SEGUIR ADELANTE,
POR USTEDES SOY LO QUE SOY: MADRE!.



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