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jueves, 18 de marzo de 2010

Autoconocimiento: Clase 5 - LEY DE CAUSA Y EFECTO

LEY DE CAUSA Y EFECTO
CURSO DE AUTOCONOCIMIENTO METODO ANACELIS®
por Lic. Anacelis Castro


El principio de ATRACCION dice que podemos atraer a nosotros todo lo que queremos: viendo cual es el camino de la energía cuando se desprende, deducimos que
depende de lo que emitimos.
Las energías se atraen por igual calificación.
Basados en esto vamos a trabajar.
Si tenemos un patrón mental de INSEGURIDAD, por ejemplo, cuando afirmamos, pensamos o sentimos "YO SOY SEGURIDAD", estamos emitiendo una energía calificada como SEGURIDAD. ESTá DIRIGIDA A NOSOTROS MISMOS. VA A BUSCAR SU IGUAL, dentro nuestro.

Dijimos antes que las energías opuestas son iguales.
Su opuesto es nuestra INSEGURIDAD. Por principio de Atracción van a unirse. Esto es unir DOS ENERGíAS IGUALES en calidad, sólo que una es lenta y la otra es rápida.
La rápida va a acelerar a la lenta, con lo cual habremos aumentado la velocidad en la vibración electrónica de esa energía negativa que está en nuestro subconsciente POLARIZÁNDOLA HACIA LO POSITIVO.


LEY DE CAUSA Y EFECTO

La Ley de Causa y Efecto dice que "recibiremos el efecto de todo lo que causamos".


Es la maestra gracias a la cual hemos ido aprendiendo a lo largo de todas nuestras vidas, ya que, el ser sólo aprende cuando padece el daño que causa.

De ninguna manera fue creada como castigo.
Nuestra tarea principal debiera ser siempre buscar qué hicimos para sufrir determinada circunstancia. Vamos a analizar lentamente el efecto de esta ley en nuestro diario vivir.

A continuación del cuerpo etérico se halla un campo sicotrónico o electromagnético que se llama TELA BUDICA, cuya función es separar el etérico del cuerpo emocional. Este campo tiene un a frecuencia vibratoria que está de acuerdo a la de nuestra evolución.

Por lo tanto, a mayor evolución mayor velocidad.
Ninguna energía externa de más baja frecuencia puede pasar a través de la Tela Búdica para dañarnos.
Es como si alrededor nuestro hubiese un ventilador girando a gran velocidad y pretendiéramos pasar a través de él con algo lento. Esto sería despedido hacia afuera.
Pero al igual que con un ventilador podríamos pasar a través de él con algo lento, desde adentro hacia afuera. Cuando emitimos una energía negativa nosotros, ésta pasa a través de la Tela Búdica y por la zona por donde pasa baja la frecuencia de ese campo. Quedando esa zona con bajas defensas.
La energía, cuando se desprende de nosotros va hacia donde la enviamos, uniéndose con energía igualmente calificada, y cuando retorna a nosotros tiene, ahora sí, por donde entrar.
Por este orificio entra la energía que emitimos, más la que encontró en su camino, más la que nos puedan enviar, incluso la energía negativa que cualquier ser tenga a su alrededor, y que se cruce con nosotros aunque sea por un momento.
Por esta razón nos sentimos mal cuando nos encontramos con personas negativas, mientras ellos se sienten bien, después de hablar con nosotros.
Nuestra aura tiene alta vibración, entonces aumenta la velocidad de la del otro, mientras nosotros, por nuestras perforaciones, absorbemos su energía.
Normalmente creemos que el otro nos absorbe nuestra energía, NO ES ASI, nosotros absorbemos la energía negativa porque estamos desprotegidos.

Cuando la energía negativa entra a través de la Tela Búdica afecta el cuerpo etérico, por eso nos cansamos y algunas veces hasta nos enfermamos.

sábado, 8 de agosto de 2009

Los Hijos son como Navíos...

Al mirar un navío en el puerto, imaginamos que está en su lugar más seguro, protegido por una fuerte ancla. Sin embargo, sabemos que está allí preparándose, abasteciéndose y alistándose para ser lanzado al mar, cumpliendo con el destino para el cual fué creado, yendo al encuentro de sus propias aventuras y riesgos.

Dependiendo de lo que la fuerza de la naturaleza le reserve, tendrá que desviar la ruta, trazar otros caminos y buscar otros puertos. Pero retornará fortalecido por el conocimiento adquirido, enriquecido por las diferentes culturas recorridas. Y habrá mucha gente esperando feliz en el puerto.

Así son los HIJOS. Tienen a sus PADRES, o sea el puerto seguro, hasta que se tornan independientes.

Por más seguridad, protección y manutención que puedan sentir junto sus padres, los hijos nacieron para surcar los mares de la vida, correr sus propios riesgos y vivir sus propias aventuras.

Cierto es que llevarán consigo los ejemplos adquiridos, los conocimientos obtenidos en el colegio, pero lo más importante estará en el interior de cada uno: LA CAPACIDAD DE SABER SER FELIZ

Sabemos que no existe felicidad inmediata, que no es algo que se guarda en un escondite para ser dada o transmitida a alguien. El lugar más seguro para el navío es el puerto. Pero no fué construído para permanecer allí.

Los padres piensan que serán el puerto seguro de los hijos, pero no pueden olvidarse que deben de prepararlos para navegar mar adentro y encontrar su propio lugar, donde se sientan seguros, con la certeza que deberá ser, en otro tiempo, un puerto para otros seres (los nietos).

Nadie puede trazar el destino de los hijos, lo que sí podemos hacer es tomar conciencia y procurar que lleven en su equipaje VALORES como: HUMILDAD, SOLIDARIDAD, HONESTIDAD, DISCIPLINA, GRATITUD Y GENEROSIDAD.

Los hijos nacen de los padres, pero deben convertirse en CIUDADANOS DEL MUNDO. Los padres pueden querer que haya siempre una sonrisa en los hijos, pero no pueden sonreír por ellos.

Pueden desear su felicidad, pero no pueden ser felices por ellos.

LA FELICIDAD CONSISTE EN TENER UN IDEAL PARA BUSCAR Y LA CERTEZA DE ESTAR DANDO PASOS FIRMES EN EL CAMINO DE ESE LOGRO.
Los padres no deben seguir los pasos de los hijos y los hijos nunca deben descansar en los pasos que los padres alcanzaron.

Los hijos deben seguir desde el puerto a donde sus padres llegaron y como los navíos, partir en busca de sus propias conquistas y aventuras. Para ello, requieren ser preparados y amados, con la certeza de que: 'QUIEN AMA EDUCA'.

¡Cuán difícil es soltar las amarras y dejar partir al navío!.... Sin embargo, el regalo de amor más grande que puede dar un padre es la autonomía.


Autor: Marian Benedit

sábado, 25 de julio de 2009

RENOVACIÓN


A veces es necesario romperse en mil pedazos para poderse renovar… caer para aprenderse a levantar….

Llorar, para más tarde ser el que ría de último y mejor; perder para así valorar…
Muchas veces no lo entendemos, y quizás las cosas no son como las vemos, pero en ocasiones es preciso sentir miedo para encontrar seguridad, dejar ir para poder recuperar; experimentar que todo está perdido, para así intentar luchar por volverlo a encontrar…

En esos momentos de desesperación lanzamos un lamento al cielo buscando solución o respuestas al ¿Por qué? Nos ocurrió… cabe más quizás preguntar ¿Para qué? ¿Qué hay detrás de todo esto que pasó?... sea lo que sea no hay que renunciar, solo renovar, reparar y si es necesario volver a comenzar…

Hay situaciones a los que nos revelamos por nuestra propia humanidad, sin darnos cuenta acaso que muchas de esas cosas ocurren a veces, porque de fondo traen una realidad que se nos quiere manifestar…

Porque hay quienes no se dan cuenta de que están equivocados, hasta que sienten como lo que estaban construyendo sobre arena se les viene abajo; y aquellos que viviendo entre facilismos creen poseer la verdad, siendo ciegos y sordos a la realidad que los ha de rodear, solo logran aprender la lección cuando la vida misma les muestra con creces su error…

Hay quienes viendo que todo les parece andar sobre ruedas, creen que han elegido el camino que era; dejándose seguir por los placeres que experimentan, sintiéndose impulsados de actuar por la libertad que al ser creados se les da; haciendo las cosas sin pensar en lo que pueden ir destruyendo a su alrededor, porque hay decisiones que son tomadas sin cavilar que con ellas a otros se puede afectar.
Muchas veces en estos casos, sólo se aprende con el dolor, cuando sienten perdido lo que realmente tiene valor, y les toca llorar enfrentándose a las consecuencias de su error…

No podemos intervenir queriendo evitar que todo vuelva a su lugar y las cosas recuperen el orden que Dios al crearlas les dio.

Autora: Kary Rojas



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