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miércoles, 5 de agosto de 2009

TÚ ESCOGES A TUS PADRES

Cuando somos muy pequeños, aprendemos cómo debemos sentir en relación a nosotros mismos y sobre la vida, de acuerdo al aprendizaje que recibimos de los adultos que nos rodean. Si viviste con personas muy desdichadas o asustadas, llenas de culpabilidad o ira, entonces aprendiste muchas cosas negativas acerca de ti y de tu mundo. Y las convicciones de éste tipo, generan una vida frustrante.

Cuando crecemos, tenemos la tendencia de volver a crear el ambiente emocional de nuestra primera vida en el hogar. Al convertirnos en adultos, tendemos a volver a crear en nuestras relaciones personales, las mismas relaciones que tuvimos con nuestro padre o con nuestra madre, o lo que existía entre ellos. Nos tratamos de la misma forma en que nos trataron nuestros padres.

sábado, 25 de julio de 2009

HIJO......

No prometo, hijo, impedir que tropieces ni estar pegado a ti para asirte en la caída te estorbaría mi excesiva protección y te haría extremadamente dependiente, pero prometo estar ahí, para cuidar tus raspones.

No prometo, hijo, heredarte mi experiencia. No podría ser tuya. Tendrás que adquirirla en carne propia, pero prometo estar disponible cuando solicites mi consejo.

No prometo, hijo, solucionar tus problemas, aunque lo haría todo por ti.
La solución suele estar un tus manos y no en las mías, Pero prometo ayudarte en lo posible y escucharte cuando quieras desahogarte.

No prometo, hijo, evitarte sufrimientos. No puedo cegarte a la realidad, Porque a veces sufrir es necesario para aprender a ser fuerte, Pero prometo ofrecerte mi hombro, cuando necesites consuelo.

No prometo, hijo, darte todo lo que quieras. En todo caso es mejor que aprendas a dar. Los caprichos y las modas no son importantes, pues se olvidan en cuanto se consiguen, pero prometo hacer el mayor esfuerzo para darte lo necesario.

No prometo, hijo, que serás tú el centro de mi atención, Necesito también atender otros asuntos, Por tu bienestar y el de toda la familia, Pero prometo no descuidarte y dedicar un tiempo especial, solo para ti.

No prometo, hijo, caerte bien en todo momento, A veces no te gustará lo yo diga o haga, Porque tengo la obligación de guiarte por el camino correcto, Pero prometo no maltratarte y humillarte cuando te corrija.

No prometo, hijo, que serás un niño mimado, a la larga te haría mucho daño, pero prometo que serás mi niño querido.

No prometo, hijo, estar a tu lado siempre, soy mortal como cualquier humano, pero prometo enseñarte que existe un Padre que sí es eterno, a quien podrás acudir siempre que quieras.

No prometo, hijo, ser un padre perfecto, solo existe uno, y no puedo ni siquiera compararme con Él, pero prometo poner todo mi amor en el intento.


Desconozco el autor.


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