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domingo, 25 de abril de 2010

Autoconocimiento: Clase 15 - LEY DE CORRESPONDENCIA

METODO ANACELIS®
por Lic. Anacelis Castro


EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA dice:
"Como arriba es abajo;
como abajo es arriba".




El Kybalión

Siempre hay una correspondencia entre las leyes y los estados del ser, y este principio no hace más que reflejarlo; su comprensión nos da la clave para resolver varios de los misterios de la Naturaleza.

Hay otros planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esta ley de correspondencia mucho de lo que nos resultaba incomprensible y oscuro se vuelve claro.

Así como el conocimiento de las matemáticas permite al hombre medir la distancia a la que se encuentran las estrellas más lejanas, conocer este principio le habilita razonar inteligentemente de lo conocido hacia lo desconocido.

Existe entre los distintos planos de manifestación de la vida y del ser una armonía, concordancia y correspondencia. Todo lo que hay en el Universo proviene de una misma fuente y las leyes se aplican a todo y en el plano en el que se manifiesta.

Tenemos 4 cuerpos inferiores y 3 superiores, y estos están en correspondencia con los distintos planos del Planeta.

Veremos en los siguientes gráficos esta relación:





Cada uno de nuestros cuerpos vibran y están en completa relación con cada uno de los planos del planeta:

- Cuerpo físico = Plano físico
- Cuerpo etérico = Plano etérico
- Cuerpo emocional = Plano astral
- Cuerpo mental = Plano mental
- Yo Real = Plano Atmico
- Cuerpo causal = Plano causal
- Presencia = Plano budhico


Los planos superiores pueden manifestarse en el plano de la materia, a partir de la materia. Somos nosotros quienes debemos dar ese permiso. Esto permitiría la unión de lo material con lo espiritual, siendo esta una de las tareas que todos hemos venido a hacer.

domingo, 21 de marzo de 2010

Autoconocimiento: Clase 7 - CICLO DE LAS EDADES

CICLO DE LAS EDADES
CURSO DE AUTOCONOCIMIENTO METODO ANACELIS®
por Lic. Anacelis Castro

Venimos a este plano a aprender y a lo largo de nuestra vida vamos recorriendo diferentes etapas divididas en en períodos de siete años.
El cuadro que se muestra a continuación lo arman los orientales a partir de las sensaciones.



Yo actúo, Yo siento, Yo pienso, etc. Cada uno de ellos coincide con la incorporación de cuerpos.
Las aperturas mentales más importantes se dan a los 7, 14, 21 y 33 años, siendo esta última la más importante de todas.
El cuerpo físico se renueva cada 7 años, el emocional y el mental probablemente a intervalos más cortos.

Cuando un niño nace, y hasta los 7 años, predomina el cuerpo físico
(Yo actúo); es la época de aprender y experimentar con el cuerpo. Por eso los chicos a esa edad necesitan moverse, correr, trepar, etc.
En esta etapa los chakras activados son el básico y el esplénico.

De los 7 a los 14 actúa el emocional (
Yo siento); es la época de aprender a relacionarse con la familia, los maestros, los amigos; también hay tendencia a lo religioso, a querer saber y/o participar.
Los chakras que se activan en esta etapa son el plexo solar y el cardíaco.

De los 14 a los 21 se incorpora el mental (
Yo pienso
), y es un ciclo básicamente de estudio y de elección con respecto a la vocación o a lo que le gustaría desarrollar más adelante como profesión o actividad.
Los chakras activados son el laríngeo y el tercer ojo.

De los 21 a los 33, diríamos que es una de las etapas más importantes donde se consolidan el matrimonio o la pareja y al mismo tiempo la actividad y la forma de generar bienes materiales.

A los 33 años, sería como haber incorporado todos los cuerpos y ya, asumir la plena responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, tomar conciencia de que estamos aquí para hacer algo para nosotros y para los otros.
Durante toda nuestra vida podemos tener aperturas mentales, digamos que en la primera etapa, es donde los cambios se manifiestan más notablemente y de acuerdo a cómo se haya vivido la misma, será también nuestra vida como adultos.
Algunas veces, cuando nos acercamos a una nueva etapa, podríamos entrar en una pequeña crisis como, por ejemplo, a los 40 años donde generalmente nos vemos obligados a reacomodar o a hacer algunos cambios en nuestra vida.

A partir de los 60 años puede ocurrirnos dos cosas:
Por un lado podría empezar a producirse una suerte de "cristalización". Esto ocurre cuando reiteradamente nos hemos negado a resolver conflictos que se nos presentaron y que formaban parte de nuestro aprendizaje.
Por ejemplo, una persona a la que le costaba mucho aceptar que no solamente su forma de pensar era válida, sino que podía haber otras tanto o más justas y efectivas; en la vejez seguramente, no solamente estará convencida de que es la dueña de la verdad, sino que se negará a escuchar cualquier otra opinión.
Se hace como un acento en los patrones mentales. O sea, si yo fuera inseguro, esta inseguridad podría acentuarse en la vejez.
Por el contrario, si se ha vivido más abiertamente, animándonos a enfrentar, a veces situaciones difíciles, entendiendo que cada cosa que nos pasa en nuestra historia es para ser cada vez mejores, nos convertiremos en viejos sabios y felices y con algo importante para enseñar a cada ser que esté a nuestro lado.
Se puede ver claramente que hay dos grandes períodos bien marcados en nuestra vida:
El primero corresponde a "la siembra" y el segundo a "la cosecha"