Contador web

Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de julio de 2009

ME DIRIJO A TI....


. Me dirijo a Ti porque eres el consultor de todos los problemas, el inspirador de todos los planes y el conductor de todos los caminos.

Me dirijo a Ti a ver si puedes darme la seguridad de que soy lo que Tú quieres y como Tú quieres. Tengo la sensación de que me demoro en el camino que me has trazado, que vivo en desperdicio de actividades y de talentos, que dejo de mano lo que para mí resulta imposible, pero que Tú podrías resolver si sólo lo dejara a Tu cuidado.

Me dirijo a Ti porque eres mi Padre y, cuando tengo la impresión de fallarte, algo en mi interior se desnivela y se desequilibra, algo me dice que vivo cansada, de prisa, de golpe en golpe, de experiencia en experiencia..... cuando la vida debe ser un aprendizaje continuo y reposado, un enriquecimiento armonioso de todo nuestro ser.

Señor, tú sabes que somos contradictorios y confusos, que vivimos presionados y llenos de vacíos, que no sabemos manejar esa soledad que a veces no es sosiego, sino miedo.
Tú sabes que a veces un granito de Dios basta para hacer del alma luz y de la vida un portento.
Pero a veces todo el sol no basta para dar claridad a nuestro camino.
A veces los árboles no dejan ver el bosque y las espinas no dejan ver las rosas.
A veces hay que meterse en los recodos del corazón para encontrarte y para ver lo que somos... porque saber lo que somos es el mayor descubrimiento que podemos realizar por dentro.

Señor, que mis oraciones sean como las alas de mi fe. Que guarde mi inspiración como en un estuche de estrellas y de cielo. Que conciba el dolor como la fuente de la salvación y la redención. Cuando en tus designios sea necesario partirme el corazón, házlo en forma de ala, para echarlo a volar en el espacio que esté más cerca de Tu corazón, que es el único refugio.

AYÚDAME, porque los golpes a veces derrumban y a veces fortalecen.

AYÚDAME, porque el espíritu es a veces indomable y a veces frágil. Ponte delante de mí, para que vaya detrás de tus pasos.

Hoy me dirijo a Ti porque eres el Padre de la criatura que más te necesita y que con mayor amor te busca.

Hoy que tengo abiertas todas las rendijas, mándame tu luz, porque entonces la mechita de mi lámpara nunca se apagará.

Autora: Zenaida Bacardí de Argamasilla
Libro: Cartas para una vida
.

AMIGO....

Si me ves cansado fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer camino.

Si me ves sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo, porque ya no sigo.
Ven a recordarme cómo es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafío.
Muéreme en el alma, vuélveme al impulso, llévame a mí mismo.
Yo sabré entonces encender mi lámpara en el tiempo oscuro, entre el viento frío, volveré a ser fuego desde brasas quietas,
que alumbre y reviva mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna
del primer paso para un principio.
Muéstrame la garra que se necesita
para levantarse desde lo caído.

Si me ves cansado fuera del sendero,
sin ver más espacios que el de los abismos,
trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas que no hemos visto.

Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreros de la vida plena,
y todo nos guía hacia nuestro sitio,
que un primer paso, y que un nuevo empeño,
nos lleva a la forma de no ser vencidos.
Que el árbol se dobla, se agita, estremece,
deshoja y retoña, pero queda erguido.
Que el único trecho que da el adelante
es aquel que cubre nuestro pie extendido.

Si me ves cansado fuera del sendero,
solitario y triste, quebrado, herido,
siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo...
Y dime se puede e insiste, se puede,
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.
Que tu voz despierte, desde tu certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.
Y, tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo
cuando hombro con hombro vamos,
¡si se puede!, con el mismo brío.

Si me ves cansado fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino.
Hazme ver las huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido.
Y vendrá contigo una madrugada, l
a voz insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque si he creído,
que siempre se puede...

¡Se puede!, mi amigo...

Autor: José Larralde


.